En anteriores citas, he hablado sobre lo importante que es el modelo de economía circular para nuestro ecosistema. La economía circular trata de aumentar la huella ecológica, concentrando todo el esfuerzo en reducir las consecuencias del calentamiento global, la escasez de agua, los huracanes, las sequías, etc. Por ello, los objetivos de la planificación circular incluyen proteger nuestros recursos naturales y garantizar el bienestar de las personas, usando alternativas que manifiesten un grado de conservación por el ecosistema. No obstante, debemos hacer hincapié en los residuos que salen de los procesos productivos de las empresas y que estas pueden apostar por una revalorización, para que se conviertan en materias primas secundarias para otros sectores donde puedan ser reutilizadas.

De la misma manera, se observa que los procesos productivos cada vez están más programados para que los productos duren menos. Se trata de lo que todos conocemos como obsolescencia programa, que da lugar a que dichos productos tengan una vida útil mucho menos eficiente y duren menos en el tiempo. Por eso, con la estrategia de la economía circular hablamos de una economía basada en el bienestar de las personas, en la prestación de bienes y servicios que tengan una mayor durabilidad en el tiempo, pudiendo actualizar dichos elementos, los componentes de los productos, y de esa forma evitar el consumo masivo e indisciplinado por parte de los seres humanos.

Hoy en día, cada vez es mayor el número de sectores que se integran en la economía circular; de hecho, el sector industrial, cada vez apuesta en mayor medida por introducir el uso de las TIC en las empresas para poder digitalizar los procesos a través de mecanismos que permitan mejorar la toma de decisiones, como es el caso del big data, la robótica, la economía colaborativa y las impresoras 3D. Estas herramientas cada día se acercan más al entorno industrial, por lo que estos mecanismos están potenciando que los procesos sean mucho más ágiles y más eficientes, tanto en consumo de agua, como energía, por citar algunos ejemplos.

En cuanto a los bienes de consumo, tanto los envases y embalajes como los electrodomésticos están siguiendo una estrategia al alza dirigida a potenciar la reparación, la reutilización y el reciclado, ofreciendo al mercado alternativas al alcance de la mano, que permiten incorporar de nuevo materias secundarias, con el fin de prolongar su ciclo de vida el máximo tiempo posible, optimizando su uso.

No debemos perder de vista que para que haya de verdad una economía sostenible, se deben implicar, desde el punto de vista participativo, administraciones e instituciones públicas, así como organizaciones empresariales y ciudadanos. En ese sentido, el sector público debe apoyar a las iniciativas empresariales que impulsan las organizaciones privadas para poder instaurar modelos de negocio con un menor riesgo, gracias a ese apoyo institucional. Por ello los gobiernos deben de proteger estas iniciativas, acercando los recursos que sean eficientes para su desempeño, usando recursos biológicos y renovables en la producción, así como facilitando una información transparente al ciudadano para que pueda tomar decisiones de compraventa óptimas y transparentes, ofreciendo información transparente mediante certificaciones que garanticen un correcto análisis del ciclo de producción y el cumplimiento del modelo de economía circular. Del mismo modo, se verá que se está cumpliendo con los estándares objetivos impulsados por la Unión Europea.

No debemos olvidarnos del reciclaje de la basura que está inundando nuestros océanos, así como la reutilización del agua. La recuperación de la biodiversidad marina es un enfoque clave para el desarrollo de estos ecosistemas, con especial énfasis en la recuperación y el reciclado de basuras marinas. Los residuos como el petróleo, el plástico y otros residuos vertidos a la mar provocan daños colaterales en las especies marinas, la salud humana cuando consumimos pescado e, incluso, la flora marina. De nosotros depende el no desprendernos de forma incorrecta de los residuos y que estos puedan acabar en las aguas marinas. Debemos tomar conciencia de que todos somos responsables de una adecuada y óptima gestión de los residuos.

Por último, hay que tener en cuenta que el Gobierno está articulando medidas para proteger la sostenibilidad de los ecosistemas naturales, desarrollando un bloque de unidad para favorecer los parajes naturales, así como la vida misma que todos nosotros conocemos.

Aquí les dejo un vídeo que resume nuestro artículo de hoy.

#byproductplace

#planificación de la sostenibilidad


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