Hoy día, el conjunto de la sociedad debe repensar en un ecodiseño o diseño sostenible que nos permita estructurar y orientar un sistema para reunir todos los medios posibles para la consecución y obtención, de manera ordenada, de recursos naturales para la mejora del ambiental de los productos y/o servicios.

La bioeconomía, aunque es un concepto relativamente nuevo, son cada vez más los países y agentes interesados los que apuestan por este modelo con el objetivo de optimizar la procedencia de los recursos, bajo el factor clave de la biotecnología, para su proceso de revalorazación en la economía circular. Este modelo engloba:

  • La producción de los recursos biológicos renovables
  • Y la transformación de estos recursos en las distintas corrientes de residuos convertidos en subproductos de segunda utilidad.

De manera que otorga un valor añadido a los productos y/o servicios, ya que se mantiene en la economía circular el mayor tiempo posible y minimiza la generación de residuos.

El uso de los recursos biológicos otorga a los productos elementos nuevos que son mejores que los materiales convencionales. Este modelo no se encuentra en un sector concreto, sino que trata de involucrar a la naturaleza en el entorno industrial, en la llamada simbiosis industrial. Aquí el poder de los subproductos es primordial: dejamos extraer las materias primas, y con ello nuestra huella ecológica se reduce. Por este motivo, la economía circular se etiqueta para la sustitución de los recursos naturales a subproductos, agregando una ruta de reciclaje adicional.

La bioeconomía nos incumbe en todos los aspectos de nuestra vida, teniendo la posibilidad de afectar negativamente en la actualidad y, con mayor impacto, en las futuras generaciones. Con más de 7.500 millones de personas que viven hoy en el mundo, estamos ante una situación en el que nos enfrentamos cada vez más a los desafíos y catástrofes producidos por el cambio climático que no hace sino empeorar los ecosistemas, debido a nuestro modelo de consumo y producción masivo actual. En las próximas décadas se estima que la población aumentará a 9.000 millones de personas. Esas personas tendrán que sostener, bien sea por consumo alimenticio o como un hogar para vivir, la forma de cómo hemos usado los recursos que hemos tenido a nuestra disposición.

Debemos ser conscientes de ello, por eso la bioeconomía tiene un papel fundamental para nosotros/as. Aunque actualmente no se encuentra muy en la práctica, consideramos que es un modelo crucial para un mundo más sostenible.

Es cierto que la economía circular y la bioeconomía tienen un desafio interno: un mundo más justo, eficiente y sostenible en el uso de los recursos, para bajar la huella de gases de efecto invernadero. La bioeconomía evita el uso de carbono fósil adicional para contribuir un sistema más justo y sostenible de acuerdo a los objetivos climáticos que marcan las estrategias globales.

A continuación, y como cada semana, te recomendamos que veas el siguiente vídeo que hemos escogido para ti. Seguro que te ayudará a entender mejor la estrategia de la bioeconomía.

¡Hasta la próxima!

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