Sabemos que uno de los problemas del medio ambiente es el calentamiento global que tiene como principal consecuencia el cambio climático: repunte de sequías, inundaciones, huracanes o ciclones, entre los más destacados. Estas consecuencias están cada vez más presentes en nuestras vidas y, por ello, se hace cada vez más necesario actuar con el objetivo de reducir los impactos y consecuencias que han provocado (y pueden provocar) estos fenómenos.

De este modo, las empresas u organizaciones han implantado, o se pretenden que lo hagan, en su responsabilidad social corporativa la planificación de actuaciones para prevenir y reducir dichas contingencias ambientales negativas. De acuerdo con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y su Agenda 2030 (que hablaremos más adelante en un siguiente post) advierte, a través de un marco metodológico, estimar y evaluar los impactos medioambientales atribuibles a los productos y/o servicios durante todas las etapas de su vida (extracción, procesado, manufactura, transporte, utilización o uso y su fin disposición final).

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Fuente: Tiempo de Actuar.

Aunque algunas empresas y organizaciones todavía no tienen claro implantar estas actuaciones, cada vez son más las organizaciones que hacen todo lo posible porque estos propósitos sean vitales para la supervivencia del planeta. Por una parte, dando cavidad al desarrollo de elementos integradores y, por otra, dando la posibilidad de obtener beneficios acerca de como se están llevando a cabo estos objetivos en cualquier producto/servicio.

A día de hoy, son muchas las propuestas llevadas a cabo para implicar las acciones humanas sobre el análisis del ciclo de vida de un producto y/o servicio. Se tienden a pesar que los productos y servicios tienen una vida finita en la que el producto se introduce en el mercado, tiene un periodo de crecimiento y madurez, y finalmente muere con su expulsión en el mercado, sin revitalizarlo. Pero realmente no es así, ni tampoco debemos actuar así.

El Análisis del Ciclo de Vida (ACV) del producto/servicio significa evaluar todo lo que difiere en la producción de bienes y servicios examinando los impactos negativos sobre el medio ambiente. Además de estudiar, diagnosticar y planificar todo el proceso productivo del producto y/o servicio. Es decir, desde que la extracción de la materia prima necesaria hasta su salida hacia el mercado, teniendo en cuenta el reciclado de los residuos durante su proceso.

Dentro del AVC se puede, por ejemplo:

  • Registrar el consumo de agua utilizado
  • Evaluar el CO2 que genera a la atmósfera
  • Estudiar los residuos que salen de la fabricación de los productos durante su proceso.

De tal forma que el ACV de los productos y/o servicios pretende organizar y eliminar todo lo relevante con el impacto al medio ambiente, así como optimizar los recursos que se utilizarán durante su proceso.

Si todavía no te ha quedado claro, te recomendamos que veas el vídeo que a continuación incluimos, ya que explica este proceso de una manera muy interactiva y divertida. Esperemos que te guste 🙂

¡Nos leemos! Hasta la próxima.

#ByProductPlace #EconomíaCircular #AnálisisdelCiclodeVida


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